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¿Qué tecnología de soplador es la más indicada para mi operación?

Soplantes

Las aplicaciones de baja presión cubren rangos de presión desde 0.3 hasta 1.5 bar. Este tipo de presión puede estar disponible con una gran variedad de tecnologías de compresores. Sin embargo, la eficiencia operacional y el costo de inversión varían con cada caso. Por este motivo, es muy importante analizar las aplicaciones que requieren aire comprimido y analizar las variables de consumo de energía, confiabilidad y costos por cada una de ellas.

Los sopladores de lóbulo, tornillo o turbosopladores pueden ser utilizados como fuentes de aire comprimido para diversas aplicaciones de baja presión, y a la vez pueden ser combinadas entre ellas. Conozcamos las principales características de este tipo de tecnologías. 

Los sopladores de lóbulo son menos costosos al momento de comprar

ZL 1 VSD installation

Los sopladores de lóbulo -como los equipos de la serie ZL de Atlas Copco- están basados en una tecnología simple e inicialmente sorprenden con su precio: los costos de inversión están muy por debajo de un soplador de tornillo o un turbosoplador. Sin embargo, la demanda superior de energía y costos de mantenimiento para este tipo de tecnología podría no resultar beneficiosa luego de un par de años.

Estos equipos pueden trabajar con presiones de hasta 1 bar aproximadamente. Sin embargo, no suelen ser recomendados para aplicaciones que requieren una presión de más de 400 o 450 mbar.

Ventajas de un soplador de tornillo: alta eficiencia, flexibilidad y bajos costos operacionales

La principal ventaja de un compresor de tornillo en comparación a uno de lóbulos es su eficiencia, esto debido a que cerca del 80% de los costos de un soplador durante toda su vida útil están relacionado al consumo de energía. Mientras que un soplador de tornillo ZS logra un ahorro de hasta 30% de energía en comparación a un soplador de lóbulos, dichos ahorros pueden incrementarse aun más al regular la velocidad. El control de velocidad ajusta la velocidad del motor y, por ende, la cantidad de aire comprimido generado para cada uso específico. La tecnología de velocidad variable (VSD por sus siglas en inglés) es ideal para alcanzar esta eficiencia energética en un soplador.

Turbosopladores: una alta inversión que paga con el tiempo

Los costos más altos de inversión se dan con un turbosoplador. Sin embargo, existen aplicaciones -específicamente las que requieren altos flujos de aire- en donde un turbosoplador puede trabajar de manera más eficiente que un soplador de tornillo. Este siempre es el caso cuando se tiene una necesidad de aire comprimido casi constante cuyo rango de control es bajo. El soplado de tornillo es más eficiente cuando hay fluctuaciones en el requerimiento y un rango de control alto. A diferencia de las otras dos tecnologías un turbosoplador es un equipo dinámico que trabaja con una presión constante, como es el caso de los equipos de nuestra serie ZB

¿Qué sistema es el más adecuado para mi aplicación de baja presión?

La solución más barata de compra no es automáticamente la que tendrá menores costos operacionales. En ese sentido, es recomendable considerar no solo el costo de inversión en la etapa de diseño del proyecto, pero también pensar en los gastos de todo el ciclo de vida del equipo. No hay soluciones que puedan ser aplicadas de manera general en el área de baja presión. En otras palabras, no podemos decir cuando un compresor de algún tipo de tecnología será el más indicado, debido a que cada aplicación debe ser analizada de manera independiente en cuando a volumen, presión y fluctuaciones de demanda. Por sobre todas las cosas, el volumen del flujo y la presión influyen en el poder que necesitará el equipo y por ende, en el consumo de energía.

Por ejemplo, si la demanda de aire comprimido está sujeta a diversas fluctuaciones, tiene sentido trabajar con un sistema de control de velocidad variable, el cuál ajusta automáticamente la cantidad de entrega según la demanda, ayudando así a reducir el consumo de energía.

Existen diversas soluciones para cada aplicación. Estas necesitan ser comparadas en términos de costos, eficiencia energética y confiabilidad operacional. Además del costo inicial de inversión, el consumo de energía del soplador y los costos anuales que representa, junto al servicio de mantenimiento deben ser SIEMPRE considerados al momento de hacer los cálculos de la compra. Realizar este ejercicio será lo más efectivo a nivel de costos y eficiencia energética al largo plazo. En muchos casos, una inversión adicional en un tipo de tecnología específica de soplador puede valer mucho la pena, pues los costos operativos de estos sistemas serán menores en el largo plazo.